Estilo de escritura
La principal característica de la prosa de Jesús Carrasco es la precisión: «El lenguaje es la herramienta máxima, el arma total para el desarrollo del ser humano. Y la precisión es fundamental para expresar de manera concisa y nítida qué es lo que sucede en el mundo y qué es lo que yo intento representar». Próximo a este atributo está el de la contención, el de dejar que sea el lector el que complete el dibujo: «Gran parte de mi trabajo está en utilizar esas herramientas para involucrar al lector, en buscar espacios en blanco que intento rodear de elementos. Lo óptimo para mí sería que el lector rellenase ese espacio en blanco con la emoción». Aun así, reconoce que su obsesión por «cincelar» el texto, por llevar al límite la artesanía de la palabra, le ha llevado en ocasiones al bloqueo creativo.
Carrasco se declara deudor de la literatura norteamericana: Raymond Carver, Richard Ford, John Updike, John E. Williams y, en especial, Cormac McCarthy, en el que encuentra poder literario y humano por el mundo que describe, con sus referentes estéticos, la crudeza, el paisaje, lo descarnado de las emociones y el salvajismo, «esa frontera entre lo civilizado y lo animal».
La prosa escueta, contenida y aparentemente descarnada de Carrasco no está exenta de lirismo. Para el dibujante Javi Díaz, que ilustró la versión en cómic de Intemperie, los «toques poéticos» contenidos en una historia tan dura brindan «un respiro» al lector. El propio autor ha declarado su fascinación por la poesía. Esa dimensión estética es la que hace posible que en una narración dura, atravesada de acontecimientos tan crueles como los que suceden en la novela, «siempre pueda aparecer una flor, ese punto que brilla y que rompe la escena, el ritmo».
El crítico literario Dómindo Ródenas, para Babelia, alabó la coherencia en el tono que Carrasco destilaba en sus tres primeras obras, que abundarían en lo nostálgico y lo elegíaco del subgénero neorruralista; sin embargo, a la prosa «esmerada y eficaz» Ródenas contraponía su carácter «monocorde».