Pensamiento
Defiende la idea de que el relativismo moral "dio al traste con la Grecia antigua" y que "el esclavismo y la depravación moral" acabaron con Roma.Para demostrar esto cita a Clemente de Alejandría. También sostiene que "Jesucristo hizo posible la civilización occidental" y que "la Iglesia salvó a Occidente.
Niega que la Edad Media fuese una edad oscura, sino que por el contrario se trató de un periodo pletórico de conocimiento, invención y arte: "Desde el año 962 (la coronación del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Otón I) hasta el 1321 (cuando muere Dante), Europa disfrutó de una de las culturas más florecientes jamás vistas en el mundo. Y en muchos sentidos fue la más floreciente de todas" y en cambio, el Renacimiento supuso, en ciertos ámbitos, un retroceso cultural.Entiende que con el Renacimiento "comenzó un movimiento, que aún perdura, de aplastar todas las instituciones de medio nivel que sirven como una zona protectora entre el individuo y el Estado, y de despegar al Estado de toda teología que pueda impedir sus ambiciones".
Sostiene que "el Camino de Santiago fue quedando abandonado a partir del siglo XVI, especialmente por la violencia de los protestantes, que lo detestaban."
Para Esparza la idea de los derechos humanos nació en España con la Controversia de Valladolid. Sobre la Inquisición afirmó que "España es el país de Europa que menos brujas quemó, y ello, precisamente, gracias al celo jurídico de la Inquisición. Sobre la caza de brujas afirmó: "El más famoso de los juicios contra brujas, por supuesto, tuvo lugar en el siglo XVIII, entre los puritanos post-reformados, post-renacimiento de Massachusetts, y no católicos, después de que la demonología se hubiera convertido en ciencia. El racismo vendría después como consecuencia de la Ilustración." Detractor de Rousseau, entiende que durante la Ilustración aumentó la tiranía y la violencia política y se inició la devaluación del concepto de persona: el iluminismo utópico de algunos filósofos ilustrados solo trajo violencia y tiranía política. Afirma que las ideas progresistas del siglo XIX condujeron al fascismo, al comunismo y a las dos guerras mundiales: "el cientifismo y el darwinismo del siglo XIX engendró el genocidio en el siglo XX" y que "la adoración de los románticos por la naturaleza se convirtió en una peligrosa adoración del hombre".
Sostiene que Nietzsche, en obras como Más allá del bien y del mal, justifica los genocidios del siglo XX. Tacha a John Stuart Mill de "radical" y de "izquierdista secreto" que buscó reemplazar la fe religiosa por su propia filosofía. También ha criticado a Thomas Huxley y Herbert Spencer.Reivindica la encíclica Rerum novarum de León XIII. Entiende que la religión se ha convertido en una especie de terapia y "se ha degradado hasta el puento de no ser más que una mera elección personal, una entre muchas, y a la que se tiende, considerándola una suerte de hobby que puede servir de entretenimiento a la señora Rodríguez; del mismo modo que la señora Pérez prefiere la psicoterapia o la señora Martínez escoge a su masajista ideal".
Niega el tópico del atraso científico de España. Para ello cita los ejemplos de Martín Cortés de Albacar, Pedro Núñez, Nuño García de Toreno, Alonso de Santa Cruz, Martín Fernández de Enciso, Andrés García de Céspedes, Juanelo Turriano, Blasco de Garay, Pedro Juan de Lastanosa, Pedro de Zubiaur, Juan Martínez Guijarro, Miguel Francés, Juan de Herrera, Andrés Laguna, Miguel Servet, Bernardino Montaña de Monserrate, Gómez Pereira, Pedro Jimeno, Juan Valverde de Amusco, Francisco Hernández de Toledo, Cristóbal Acosta, José de Acosta, Benito Arias Montano, Bernabé Cobo, Nicolás Monardes, Jerónimo de Ayanz o Francisco Javier Balmis.