2007/2008
El 20 de junio de 2007, Soler decide destituir a Amedeo Carboni de sus funciones como director deportivo, reafirmando así la continuidad del técnico Quique Sánchez Flores, en contra de la opinión de gran parte de la grada.
El 1 de agosto dan comienzo las obras del futuro Mestalla en la avenida de las Cortes Valencianas. Soler aseguraba la financiación de la obra declarando que tenía un comprador para las parcelas que quedarían en el viejo Mestalla, pero esta venta nunca se produjo. La crisis inmobiliaria española de 2008 afectó de lleno a los planes de Soler, y en consecuencia a los planes del Valencia CF. El precio del suelo se desplomó y por tanto se paralizó la venta de las parcelas que ocupa el viejo Mestalla, quedando sin vender y por tanto sin ingresar el club el dinero necesario para afrontar la construcción total del nuevo estadio.
En la caótica temporada 2007/08 se sumó la crisis económica, las deudas cada vez mayores, y la mala situación deportiva del equipo. Se hicieron nuevas incorporaciones millonarias que rondaban los 18 millones de euros, como las de Nikola Žigić, Manuel Fernandes, y en invierno la de Éver Banega, además de otras menos importantes pero que tampoco dieron los resultados esperados como Alexis Ruano, Arizmendi, Iván Helguera, Hildebrand, Sunny, y en invierno Maduro. Sí se incorporó la joven promesa Juan Mata, pero el técnico Quique no contaba con él.
Tras haberse disputado sólo 9 jornadas, con unos malos resultados tanto en Liga como en Liga de Campeones, Soler decide destituir a Quique Sánchez Flores y es sustituido por el holandés Ronald Koeman. Los resultados no sólo no mejoran sino que empeoran considerablemente hasta llevar al equipo a sufrir por mantener la categoría en Primera División. Además, el técnico holandés aparta del equipo a los futbolistas Albelda, Cañizares y Angulo, lo que provoca el malestar en el vestuario y hace que el capitán David Albelda lleve al club ante los tribunales de justicia reclamando la rescisión de su contrato (60 millones de euros) por no permitírsele ejercer su trabajo. Juan Soler se personó en los juzgados como máximo representante del club, y finalmente el tribunal rechazó la acusación del futbolista.
El 12 de marzo de 2008, Juan Soler presenta su dimisión al frente del Valencia alegando motivos de salud, fruto del gran desgaste físico y psicológico que estaba sufriendo tanto él como el club. La dimisión tuvo lugar días antes de la semifinal de Copa del Rey del Valencia contra el Barcelona, eliminatoria que el equipo superó alcanzando así la final y ganando la Copa frente al Getafe, ya sin Juan Soler en la presidencia sino con Agustín Morera, el que fuera vicepresidente.