Trabajo esclavo y baja seguridad laboral
Los empleados de las empresas propiedad de Mittal lo han acusado en diversas ocasiones de emplearlos en condiciones de seguridad más que cuestionables. Incluso ha sido acusado de promover el trabajo esclavo tras la muerte de múltiples mineros. En diciembre de 2004, 23 obreros en Kazajistán murieron en varias explosiones dentro de varias minas debido a que los detectores de gas eran defectuosos.
Mittalgate
En 2002, el parlamentario y miembro del Partido de Gales, Adam Price, sacó a la luz una carta escrita por Tony Blair al gobierno de Rumanía en la que mostraba su apoyo a Arcelor Mittal, empresa que en ese momento era una de las aspirantes a la compra de la empresa siderúrgica estatal de Rumanía, inmersa en un proceso de privatización., La carta de Blair daba a entender que la venta de la siderúgica a Mittal allanaría la entrada de Rumanía en la Unión Europea, en la misma Blair también describía a Mittal como "un amigo".
Esta revelación desató la polémica, pues el año anterior, Mittal había dado al Partido Laborista del Reino Unido, el partido de Tony Blair, una donación de 125.000 libras esterlinas. Aunque Blair se defendió alegando que solo había celebrado el éxito de una empresa británica, fue también duramente criticado, pues Mittal Steel Company es una empresa registrada en las Antillas Neerlandesas (paraíso fiscal) y de cuya fuerza laboral menos del 1% de los trabajadores son británicos.
Queens Park Rangers
Durante los años 2006 y 2007, Mittal era uno de los principales aspirantes para comprar o vender clubes de la Premier League (Barclays Premiership por motivos de patrocinio) como el Wigan o el Everton. Sin embargo, el 20 de diciembre de 2007 la familia Mittal anunció que había comprado una participación equivalente al 20% del accionariado del Queens Park Rangers Football Club, uniéndose a los ya socios Flavio Briatore y Bernie Ecclestone, este último, amigo de Mittal. Como parte de la inversión, Amit Bhatia, yerno de Mittal, obtuvo un puesto en el consejo de administración La inversión realizada sugirió a numerosos analistas la posibilidad de que Mittal buscara unirse a las cada vez más numerosas filas de multimillonarios que compraban clubes del fútbol inglés, emulando a otras personalidades como Roman Abramovich (Chelsea).
El 19 de febrero de 2010, Briatore renunció a su puesto de presidente y vendió sus acciones a Ecclestone, quedando este como máximo accionista.
Daños medioambientales
En 1998, Mittal compró una planta siderúrgica en Cork, Irlanda y desde el gobierno irlandés se le impuso el pago de una tarifa nominal de 1 millón de libras. Tres años más tarde, en 2001, Mittal cerró la fábrica, dejando a 400 personas en paro. Las actividades de la planta en los años que fue propiedad de Mittal fueron motivo de crítica por razones medioambientales. El gobierno interpuso una demanda ante el Tribunal Supremo para obligarle a pagar la limpieza del puerto de Cork, pero fue desestimada. Se calculaba que la limpieza costaría unos 70 millones de euros.
Siderúrgica de Florange
En 2011, Arcelor Mittal anunció el cierre de una planta siderúrgica en Florange, en el noroeste de Francia, debido, según la empresa, a la fuerte caída de la demanda de acero en Europa. La clausura de la fábrica con la consiguiente pérdida de empleos, más de 600, atrajo la atención mediática de la población francesa. Un grupo de varios centenares de los obreros que trabajaban en la planta se trasladaron a París e incluso intentaron acceder al despacho del entonces presidente Nicolás Sarkozy. Los sindicatos llamaron a la huelga, al tiempo que otras industrias del metal protagonizaron varias huelgas solidarias. Con el cambio de gobierno y la llegada al poder del socialdemócrata François Hollande, en diciembre de 2012 se alcanzó un acuerdo entre Francia y Mittal que evitaba el cierre de la planta y los despidos, aunque esta se mantendría parada. Sin embargo meses después la compañía anunció su clausura definitiva. En septiembre de 2013, Hollande visitó Florange, donde fue abucheado por los trabajadores de la planta, cerrada desde hacía 5 meses.
El cierre de la planta de Florange alcanzó tal repercusión por ser visto como el vivo ejemplo de la desindustrialización de Francia y el fracaso de sus dirigentes por impedirlo. El pulso también simbolizó el choque entre el estatalismo social francés, el casi desaparecido y en otra época poderoso sindicalismo nacional y el proceso de globalización liberal. La gestión del caso de la planta siderúrgica significó un fracaso para la socialdemocracia en el poder, alejando definitivamente de François Hollande a una parte importante del electorado izquierdista francés. Por su parte, Eduardo Martín, trabajador en la planta y líder del movimiento sindical que intentó impedir su cierre, definió a Mittal de la siguiente forma: