Els Setze Jutges
En 1963, a la edad de 16 años, se trasladó a Barcelona para estudiar el preuniversitario y posteriormente hacer estudios de ingeniería. Dos años después, se inscribiría en la Facultad de Económicas, estudios que abandonó para cursar lo que, según él, sería su universidad: se integró en el movimiento de la Nova Cançó, incorporándose al grupo Els Setze Jutges, del cual fue el último componente. Albert Mallofré, crítico musical de La Vanguardia lo comentaba así:
Su debut lo hizo el 22 de marzo de 1967 en Tarrasa (Barcelona), concierto en el cual, según ha explicado a menudo, se pasó todo el tiempo con los ojos cerrados y con las piernas temblando. En noviembre del mismo año, actuó junto a Raimon en la plaza de toros de las Arenas de Barcelona.
Los censores aprobaron esta canción la octava vez que Llach la presentó, pero, fue aprobada con otro nombre, "Ahir". Este himno de reivindicación fue prohibido el año siguiente, pero ya era un canto popular. Joan Molas y Núria Batalla se convirtieron en sus representantes, contrato que perduró hasta diciembre de 1990.
En noviembre participó en el Festival de la Canción de Barcelona con la canción A cara o creu, interpretada también por Dolors Lafitte y compuesta por Josep Maria Andreu y Lleó Borrell) y consiguió el segundo lugar. Entre los asistentes había un representante de CBS en España, que le ofreció fichar por la multinacional para cantar en castellano. Desestimó el ofrecimiento y firmó un contrato con un pequeño sello discográfico catalán, Concèntric, que tenía como único objetivo mantener vivas la lengua y cultura catalana frente a la dictadura franquista. Con esta discográfica grabó su primer disco con las canciones Que feliç era mare, La barca, En Quitero y El Parc.
El año siguiente, grabó su primer LP: Els èxits de Lluís Llach, reeditado posteriormente con el título Les seves primeres cançons. La popularidad del cantante fue subiendo y con el tema Irene, ya con la discográfica Movieplay y la producción musical de Joan Molas, alcanzó las 100.000 unidades vendidas. Irene nació de un desengaño amoroso con una chica francesa que veraneaba en La Escala y que le abrió las puertas de todos los cambios que se estaban produciendo en Francia. Si Irene constituye una canción de indudable «gancho» comercial, es también un interesante retrato de las inquietudes de la juventud de aquel momento, como lo son también Despertar y Res no ha acabat, mientras que Temps i temps... fue, posiblemente, la mejor de todas las canciones interpretadas hasta entonces por Lluís Llach. Todas las canciones fueron escritas por el propio intérprete, a excepción de la última, con letra de Josep Maria Andreu y música de Llach.
El 13 de diciembre de 1969, se presentó en solitario en el Palacio de la Música Catalana, donde se consolidó como uno de los mejores cantautores del momento con una popularidad creciente en todos los niveles. En este recital L'Estaca fue cantada solamente por el público, ya que estaba prohibida. El disco Ara i aquí recoge en directo su actuación. El 26 de diciembre cantó por primera vez con Laura Almerich, una parte fundamental de su acompañamiento musical durante toda su carrera.
Exilio en París
Lluís Llach empezó a tener un extenso y variado repertorio con canciones como Que feliç era, mare!, La meva terra, Res no ha acabat, Jo sé, Damunt d'una terra, El día, Cant miner, Cels trencats, Cal que neixin flors a cada instant, El bandoler, Per un tros del teu cos, Irene, Jo també he dormit a l'alba, Tot sovint escolto històries que em parlen d'esclaus, Cop de destral, Aquell vaixell, Respon-me, Cinquanta estrelles, y con la interpretación de L'estaca con música sola.
Poseedor de una singular personalidad artística, conocedor como pocos de la auténtica sensibilidad popular y hombre consciente de su papel social como autor e intérprete de nuevas canciones populares, Lluís Llach era, probablemente, una de las más sugestivas personalidades de la música más moderna popular de aquellos momentos.
A partir de ese momento, Llach es víctima de prohibiciones y persecución intelectual. En noviembre de 1970, viajó a Cuba y participó en un recital donde criticó la política de Franco, lo que provocó que el embajador español abandonase la sala. De regreso, y tras ser aplazado repetidas veces, el 6 de diciembre, Lluís hizo su debut en el Teatro Monumental de Madrid, el primer recital íntegramente en catalán en un local comercial. Ambos hechos le ocasionaron duras prohibiciones: durante cuatro años no podría cantar en España, salvo Cataluña. El 12 de diciembre se le prohibió un recital en la final del I Premio Revelación de Canción en la Comunidad Valenciana, en Valencia, donde participaba como artista invitado. Su situación profesional se hace insostenible y decidió exiliarse[cita requerida] a París junto a sus representantes. Teresa Rebull lo presentó a Paco Ibáñez y a Mikis Theodorakis.
En 1972 se publicó su tercer disco de larga duración Com un arbre nu; en enero de 1973, TVE transmitió el programa musical en catalán Lluís Llach, filmado bajo la dirección de Lluís Maria Güell en diversos sitios del Ampurdán catalán e incluyendo escenas del recital que Llach ofreció en Gerona durante las fiestas de San Narciso a fines de octubre de 1972; en esos años 1973 y 1974 consiguió su consagración fuera de Cataluña con sus actuaciones en el Olympia de París. El disco constaba de nueve canciones de contextura diferente pero unidas por el mismo espíritu y engarzadas en una sola unidad homogénea. Es, sin duda, el volumen más interesante por su concepción y uno de los mejor logrados de cuantos se habían creado en el país últimamente. Es, además, un todo armónico ya que no se puede en rigor destacar una canción por encima de las otras en una estimación cualitativa, ni se encuentra en el trabajo global de Lluís Llach el menor desequilibrio tanto en la construcción de los textos como las sus partituras.
Debut en el Olympia
El debut en París se llevó a cabo el 21 de enero de 1973, y los críticos dijeron que fue una de sus mejores actuaciones hasta entonces. Si bien el público era predominantemente catalán, también asistieron muchos franceses, y significó el triunfo definitivo tanto de Lluís Llach como de la Nova Cançó en París.
A lo largo de casi dos horas de actuación, el joven y entusiasta cantautor ampurdanés ofreció un magnífico recital, todo él cuajado de aciertos. Partiendo de un soporte en apariencia mínimo, acompañándose él mismo a la guitarra, en algunas ocasiones al piano, con el apoyo instrumental de Laura Almerich en la guitarra, Rafael Ortiz al contrabajo y Jordi Enero al trombón, el violín y la percusión, fue una muestra muy elocuente de sus extraordinarias condiciones como autor e intérprete dentro de la línea que hacía ya media docena de años que iba cultivando dentro y fuera de Cataluña.
Durante su estancia en Francia, volvió en ocasiones muy concretas y también cantó en Suiza, Alemania y México. Precisamente durante su estancia en México, apareció en Cataluña el esperado disco "long play" (producido por Joan Molas) en el que se recoge buena parte de la actuación de Luis Llach en el famoso Olympia. Aunque la mayoría de las canciones del álbum ya habían sido grabadas en anteriores discos, este volumen incluye un interés renovado, y no sólo como documento sonoro de una efeméride importante, sino también por la misma satisfacción que produce su audición intrínseca. Lluís Llach canta con nervio, con temple y con profundo poder de convicción, y no es simplemente el «cómo» sino también el «qué» -y diríamos que muy especialmente el «por qué»-, ya que en las canciones hay como una fuerza contenida que, por lo mismo, resulta incontenible.
Después de cuatro años de ausencia en Barcelona, salvo pequeños recitales en sus comarcas, el 2 de febrero y 3 de febrero de 1974 vuelve a actuar en el Palacio de la Música Catalana para presentar en directo las canciones de su nuevo disco I si canto trist. Este disco lleva por título el nombre de una canción que Llach compuso poco después de la muerte de Salvador Puig Antich. Los recitales tuvieron una muy buena recepción tanto de público como de crítica, que le reconoció un gran paso en su madurez artística, destacando especialmente su paso de la guitarra al piano y que por primera vez hubiera optado por musicar textos ajenos (La casa que vull de Salvat-Papasseit y Cançó a Mahalta de Màrius Torres). Las colas llegaron a ser excepcionales y todo el mundo coincidía en que la serie de recitales podía haberse alargado una semana más.
El «Palau» se llenó de par en par de una multitud entusiasta y fervorosa, que no ahorró sus aplausos. Poesía cívica y lirismo contenido con una clara expresión de ideas y conceptos manifestados con la fuerza comunicativa que da el íntimo convencimiento. Concebido y presentado todo con elegancia, el escenario y junto al protagonista, un conjunto instrumental reducido pero eficaz, integrado por tres guitarras (incluyendo la del cantante), dos contrabajos, un clarinete), una viola, un trombón), una flauta y una batería, y piano, para el propio Lluís Llach, con el que se acompañó en algunas de las canciones.
Un mes después volvió a actuar en el Olympia, esta vez compartiendo escenario con Francesc Pi de la Serra, volviendo a obtener un gran eco en Cataluña debido a las circunstancias políticas que se vivían. Es también en este período que «apadrina» a Ramon Muntaner, a quien Joan Molas produciría su primer disco.
TVE grabó un recital ofrecido en la campaña del Teatre Grec de ese año, pero su emisión fue aplazada a última hora porque el cantante se había dirigido al público íntegramente en catalán.
Viatge a Ítaca
Su nuevo trabajo del año 1975, Viatge a Ítaca, basado en textos de Kavafis, se convierte en su disco más vendido hasta entonces con 150.000 copias. Con este disco inició la colaboración en los arreglos de Manel Camp y con el batería Santi Arisa, ambos manresanos y antiguos componentes de Fusioon. Su presentación se hizo el 7 de mayo en el Palacio de la Música Catalana y a las veinticuatro horas de ponerse las entradas a la venta ya se habían agotado. El lunes 12 de mayo, el cantante fue conducido por la policía desde el hotel donde se alojaba, hasta la «Jefatura Superior», donde tuvo que declarar y no salió hasta dos horas más tarde. El interrogatorio se centró en el primer recital cuando el cantante, que tenía prohibido hacer ninguna repetición de sus canciones, después de que el público aplaudiera durante más de veinte minutos, volvió a salir para decir que no podía cantar otra.
El evento previsto en principio para seis actuaciones, finalizó en la quinta, cuando se le prohíbe un bis, se le detiene y se le lleva a la Comandancia Superior de Policía. Mientras, el público abandonando el Palacio cantaba a coro L'Estaca . Se le prohíbe seguir con los recitales, se le impone una multa de 100.000 pesetas, y durante más de ocho meses fueron prohibidas todas sus actuaciones en España. El entonces gobernador civil de Barcelona, Rodolfo Martín Villa, lo justificó por las reiteradas «infracciones al reglamento de espectáculos, que prohíbe terminantemente que los artistas se dirijan al público y establezcan diálogo con él, caso que el señor Llach hizo en reiteradas ocasiones, profiriendo expresiones que la autoridad gubernativa ha estimado como atentatorias a las instituciones y a la legislación vigente». Mientras persisten las prohibiciones en España (más de setenta y cinco), Llach vuelve a refugiarse en el extranjero. El mes de agosto actuó en Londres, otra vez en el Olympia, en Venezuela, y el Théâtre de la Ville de París le ofreció un contrato para actuar durante quince días. Todo París estaba lleno de carteles con la imagen de Llach. Coincidiendo con estas actuaciones, muere Franco. Cantó en la TV francesa al lado del mítico Georges Brassens en un programa de fin de año en Aviñón y de gran audiencia.