Durante la dictadura cívico-militar
A finales de 1973 fue detenido y sufrió dos semanas de reclusión. Desde entonces formó parte de la oposición semiclandestina que el Partido Nacional ofreció a la dictadura militar[cita requerida]. En agosto de 1978, Lacalle recibió botellas de vino enviadas por un desconocido que firmaba únicamente M.D.N., y que invitaba a brindar por la Patria en su nueva etapa. Botellas iguales fueron enviadas también a los legisladores nacionalistas Carlos Julio Pereyra y Mario Heber. Los obsequiados relacionaron esto con los rumores de que en los próximos días iba a producirse un golpe militar aperturista dentro del propio régimen. Sin embargo, la realidad era otra, porque el vino estaba mezclado con un veneno muy potente.
Fundó el Consejo Nacional Herrerista en 1981 de cara a las elecciones internas de 1982, en las que obtuvo una respetable votación. Se desempeñó como secretario general del mismo. Después de las elecciones de 1982 se convirtió en miembro del Directorio del partido y en 1984 comenzó a dirigir el programa radial nacionalista Patria y Partido, que difundía los ideales herreristas.
Restauración democrática en adelante
Ante la inminente restauración de la democracia, en 1984 pensó en presentar su candidatura a la presidencia, pero ante el evidente favoritismo electoral del wilsonismo, decidió respaldar la candidatura presidencial de Alberto Zumarán, con una lista propia al Senado. Así, en las elecciones de 1984 resultó elegido senador, y más tarde vicepresidente del Senado en 1987. De su imagen pública en la década de 1980, se dice que "tenía un perfil kennediano".
Candidaturas presidenciales
En 1989 se postuló como candidato presidencial por el Herrerismo, resultando electo presidente. En 1999, tras vencer en las elecciones internas del Partido Nacional a Juan Andrés Ramírez, repitió su candidatura a la presidencia, pero resultó derrotado en la primera vuelta, siendo electo presidente Jorge Batlle en segunda vuelta
En las elecciones internas de 2004 resultó derrotado por Jorge Larrañaga, quien se presentó así como candidato único del partido. Pensó postularse al Senado, pero por la acción de otros connotados dirigentes Lacalle permaneció en las sombras, limitándose a asumir un sillón en el Directorio del Partido.
A la larga, esta estrategia probaría sus frutos: en 2008, Lacalle volvió a ser un "presidenciable" con figuración notoria en las encuestas.
El 12 de abril de 2008 un congreso extraordinario del Herrerismo lo eligió como precandidato para las elecciones internas de 2009. También se promovió una moción para habilitar acuerdos con otros grupos políticos para conformar un nuevo espacio más amplio que incluyera personas provenientes de distintos sectores y partidos. Concretamente recibió el apoyo de Francisco Gallinal. En julio lanzaron conjuntamente el movimiento Unidad Nacional.
Candidatura en 2009
A lo largo de 2009, las encuestas fueron mostrando a Lacalle como favorito para ganar las internas, y lo presentaron como un serio desafiante de cara a los comicios de octubre. Un tema recurrente en su discurso político, lo constituyeron la inseguridad pública la cual se encuentra dentro de las principales preocupaciones de los uruguayos, y las declaraciones de la entonces ministra del Interior Daisy Tourné acerca de la "sensación térmica" al respecto, así como la instauración del impuesto IRPF por parte del exministro Danilo Astori, que Lacalle cuestionó fuertemente.
El domingo 28 de junio de 2009 la mayoría de los votantes blancos consagraron a Luis Alberto Lacalle candidato único del Partido Nacional para las elecciones presidenciales de octubre. Esa misma noche, Lacalle saludó a los demás precandidatos y le ofreció a Jorge Larrañaga completar la fórmula presidencial.
Según el politólogo Luis Eduardo González, estas elecciones internas marcaron un formidable cambio en la valorización del político Luis Alberto Lacalle por parte de la ciudadanía, comparable en cierto modo a lo ocurrido diez años atrás con Jorge Batlle Ibáñez.
Entre sus principales asesores cabe destacar a Mario Sampedro (seguridad pública), Fanny Trilesinsky (economía), Sergio Abreu (relaciones exteriores), Fernando Motta (salud) y José Carlos Cardoso (educación).
El 25 de octubre, Lacalle obtuvo una votación del 29,07 %. Como el Frente Amplio no obtuvo esta vez la mayoría absoluta, pasó a una segunda vuelta el domingo 29 de noviembre. Lacalle se abocó a tender puentes de cara a la segunda vuelta electoral. Apela al "equilibrio".
Se insistió mucho con la posibilidad de un debate televisivo, que no terminó de concretarse. En la segunda vuelta de las elecciones, celebrada el 29 de noviembre de 2009, la fórmula que integraba junto a Jorge Larrañaga obtuvo el 43,33% de los votos, perdiendo frente a la fórmula oficialista encabezada por José Mujica.
El 15 de febrero de 2010, Lacalle asume como senador titular por Unidad Nacional.
Historia electoral
Elecciones Presidenciales de 1989
Resultado de las elecciones de 1989 para la presidencia de la República.
Elecciones presidenciales de 1999
Resultado de la primera vuelta de las elecciones de 1999 para la presidencia de la República.
Elecciones presidenciales de 2009
Resultado de la primera vuelta de las elecciones de 2009 para la presidencia de la República.
Resultado de la segunda vuelta de las elecciones de 2009 para la presidencia de la República.
Presidencia (1990-1995)
Lacalle fue elegido presidente de Uruguay el 26 de noviembre de 1989, cargo que asumió el día jueves 1.º de marzo de 1990 para el quinquenio 1990-1995. Su programa de gobierno se tituló "Respuesta Nacional", era bien breve, compuesto por 16 medidas; había sido elaborado por técnicos del Instituto Manuel Oribe.
Programa de gobierno y su contexto histórico
Al asumir la presidencia de la República, Lacalle anunció un conjunto de medidas que implicaban la acentuación de transformaciones de la economía otorgando prioridad a la reducción del déficit fiscal mediante una política de shock. El nuevo gobierno se propuso promulgar leyes como la del ajuste fiscal, la venta de los bancos gestionados por el Estado, la reforma del aparato estatal, etc.
Según lo que remarcaba el Programa de Gobierno, su aplicación debería revisar y reformar las actividades industriales y comerciales del Estado. La idea de reforma incluía las reformas jurídicas más convenientes: sociedades de economía mixta, empresas privadas y propiedad estatal, concesiones totales o parciales de explotación, pasaje a la órbita privada y posibles desmonopolizaciones. Lacalle se comprometía a analizar caso por caso cada una de las empresas públicas y a impulsar su modificación por ley constitucional.
Como trasfondo, es importante destacar que los años 1990 eran la época del fin de la Guerra Fría, por lo cual se fue imponiendo a nivel mundial el llamado Consenso de Washington, del cual fueron también partícipes otros presidentes latinoamericanos como Carlos Saúl Menem en Argentina, Fernando Collor de Mello en Brasil y Carlos Salinas de Gortari en México. De hecho, cuestiones como el "necesario achicamiento del Estado" y las privatizaciones, formaron parte de las propuestas de Lacalle en su campaña presidencial. Lacalle estaba centrado en reformas en el sector público, la seguridad social, educación, sistema impositivo, el descenso en los aranceles de importación y la reglamentación del derecho de huelga de los trabajadores. Así, la presidencia de Lacalle pondría sobre el tapete de discusión pública el nivel de intervención del Estado en la economía, su injerencia en materia social, laboral y educativa, el papel de las empresas paraestatales, y si se debía privatizar o no esas empresas, y de qué manera.
La Coincidencia Nacional
La Coincidencia Nacional fue una especie de coalición con los socios políticos del gobierno: el Movimiento Por la Patria, el Movimiento Nacional de Rocha, Renovación y Victoria (liderado por el vicepresidente Gonzalo Aguirre) y las corrientes coloradas que tenían presencia en el gabinete: el Foro Batllista, la Lista 15 y la Unión Colorada y Batllista. Del Partido Colorado se autoexcluyó la Cruzada 94.
Esta coalición en realidad no fue tal, pronto quedó claro que la "Coincidencia Nacional" no sería un acuerdo permanente, sino esencialmente inestable. Lacalle debió negociar trabajosamente con todos los sectores participantes para alcanzar, a veces con unos y a veces con otros, ajustadas mayorías parlamentarias para aprobar solo algunas de las leyes que se proponía impulsar. Inclusive, sucedió que en plena votación detallada del articulado de una ley, un sector votaba a favor de un artículo y otro en contra de este, y al siguiente artículo la votación se invertía. La "Coincidencia Nacional" no tuvo bases sólidas, pues los propios sectores participantes tenían serias reservas con una política económica y social cuyos efectos presentían iban a ser cada vez más
impopulares. Jorge Batlle Ibáñez, admirador de Carlos Menem y de Domingo Cavallo, le reprochaba a Lacalle ser demasiado gradualista, en tanto que el Movimiento Nacional de Rocha del senador Carlos Julio Pereyra le reclamaba una política salarial más generosa con los trabajadores.
Las diferencias entre los sectores colorados eran notorias, más si se tiene en cuenta las hondas e irreconciliables diferencias personales entre Jorge Batlle Ibáñez y Julio María Sanguinetti. Esto se tradujo, en un paulatino retiró de sus ministros del gabinete; al final, hasta el propio Batlle llegó a provocar la caída del ministro de economía Braga "por ser demasiado gradualista".
Política económica
Su política económica se caracterizó por ser liberal, por el deseo de lograr el desarrollo económico con la mínima intervención del Estado.[cita requerida] Un hecho importante fue la eliminación de los Consejos de Salarios. Hubo voluntad de privatizar gran cantidad de entes públicos, lo que finalmente no pudo ser llevado a cabo con la misma magnitud que en el contexto latinoamericano debido al rechazo con que reaccionó gran parte de la población en el referéndum de 1993. Estas medidas resultaron en un descenso de la inflación (de 129% en 1990 a 35,4% en 1995).
Ajuste fiscal
El 6 de marzo de 1990 el presidente Lacalle remitió al Poder Legislativo el proyecto de ley de ajuste fiscal que fue aprobado, lo cual puso de manifiesto una celeridad que no se volverá a repetir durante todo el periodo de gobierno, el 31 de marzo. Contó con los votos del Partido Nacional, el Foro Batllista, el pachequismo y la Lista 15; se opusieron el Frente Amplio, el Nuevo Espacio y la Cruzada 94.
La ley de ajuste fiscal n.º 16107 significó:
Un aumento de la tasa del IVA del 21 % al 22 %,
Un aumento del impuesto a las retribuciones personales de acuerdo a la siguiente escala:
A) 3,5 % (tres y medio por ciento), quienes perciban hasta tres salarios mínimos nacionales mensuales.
B) 5,5 % (cinco y medio por ciento), quienes perciban más de tres y hasta seis salarios mínimos nacionales mensuales.
C) 7,5 % (siete y medio por ciento), quienes perciban más de seis salarios mínimos
La creación del Impuesto a las Trasmisiones Patrimoniales,
Un incremento de un 3,5 % en el aporte patronal al Banco de Previsión Social,
Un aumento al 40 % de la tasa del Impuesto a las Rentas de la Industria y Comercio (IRIC), del Impuesto a las Actividades Agropecuarias (IMAGRO) y del Impuesto a las Rentas Agropecuarias (IRA).
Un elemento adicional a considerar, fue el resultado del plebiscito constitucional, que indexó el aumento de las jubilaciones. En la campaña de cara a las elecciones, el propio Lacalle implícitamente había respaldado esta iniciativa, que en cierta forma era contradictoria con su afán de reducir el tamaño del Estado.
El gobierno fue duramente criticado por la implementación de este ajuste impositivo, calificado de "impuestazo", el cual provocó una caída del salario real de los trabajadores en 10 puntos porcentuales entre marzo y mayo de 1990.
Al mismo tiempo, sentó un antecedente: en la segunda presidencia del colorado Julio María Sanguinetti, tendría lugar un nuevo ajuste fiscal en 1995, y también otro en la administración de Jorge Batlle Ibáñez. Paralelamente aumentaban los gastos delnpoder ejecutivo, se destaparon en su segundo año de mandato los actos de corrupción ocurridos durante su gobierno, entre ellos el exasesor presidencial de Lacalle Pou Daniel Cambón y el exministro y expresidente del BCU Enrique Braga resultaron procesados por irregularidades en la privatización del Banco Pan de Azúcar.