Primeros años
María Estela Martínez Cartas nació el 4 de febrero de 1931 en la ciudad capital de la provincia de La Rioja, al norte de Argentina, en el seno de una familia de clase media.
María Estela concluyó sus estudios después de quinto grado de primaria en Buenos Aires;los de secundaria los realizó en su casa. Durante su adolescencia estudió danzas españolas, ballet, canto e inglés. Se recibió de profesora de piano y de idioma francés en la Alianza Francesa.
La Logia, según la definición de Urién, "trabajaba en favor del proceso de unidad y liberación latinoamericana". Entre los integrantes de la Logia se encontraba José López Rega, quien habría conocido a Isabel durante su viaje de mayo de 1966 en la casa de Bernardo Alberte, convirtiéndose desde entonces en su amigo y consejero, y franqueándole las puertas de la residencia de Puerta de Hierro, donde estaba exiliado Perón. El vínculo de ambos con una logia secreta como la Anael llevó al periodista Miguel Bonasso a sostener la teoría de que no se trató de un encuentro casual sino que ambos (Isabel y López Rega) habían sido enviados por la CIA -a través de la Logia Anael- para vigilar a Perón en la intimidad. Esta teoría fue expuesta en el libro El Presidente que no fue, aunque no hay otras fuentes que liguen a la Logia Anael (que se autoproclamaba antiimperialista y latinoamericanista) con la inteligencia estadounidense.
Carrera artística
Comenzó su carrera como bailarina adoptando el nombre artístico de «Isabel» o «Isabelita», que había elegido como su nombre de confirmación en referencia a la santa Isabel de Portugal.
A sus jóvenes veinte años ingresó al cuerpo de baile del Teatro Nacional Cervantes, luego se unió a una compañía de danzas dentro de la cual inició una gira por América Latina, viajando a Uruguay, Colombia y Venezuela.
En 1952 es convocada por el empresario español Emilio Redondo para incorporarla a su cuerpo de baile, realizando durante dos años giras por distintas provincias argentinas, tales como Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe.
Luego, el año 1953 ingresó a la compañía de baile del Teatro Avenida, compartiendo escenarios con Haydée Padilla y haciendo giras en Uruguay, el país vecino.
Más tarde, en 1955, fue convocada por el español Faustino García para que integrase su cuerpo de ballet, con quien realizó una gira por Chile, Perú, Colombia y Panamá, lugar donde más tarde conocería a Juan Domingo Perón.
Encuentro y matrimonio con Perón
Entre diciembre de 1955 y enero de 1956 Martínez viajó a Panamá, como parte de la gira de la compañía Joe Herald's Ballet por América Latina. La fecha de su llegada a dicho país es desconocida, con versiones que afirman que ya se encontraba ahí en diciembre de 1955 y otras que citan que su viaje fue el 28 de enero de 1956. Por entonces, el expresidente Juan Domingo Perón se encontraba exiliado después del golpe de Estado de 1955 que había derrocado a su gobierno e instaurado una dictadura militar autodenominada «Revolución Libertadora», la cual proscribió al peronismo y al propio Perón de la vida política argentina. De acuerdo con las primeras versiones, el 22 de diciembre de 1955 Perón fue invitado a presenciar un espectáculo en el cual se presentó Martínez, por lo que supuestamente allí fue su primer encuentro. Existen también numerosas versiones sobre cómo y cuándo Martínez conoció a Perón de manera formal.
Una primera versión estableció que Carlos Pascali, exembajador argentino en Panamá, llevó a Martínez al departamento que el expresidente exiliado ocupaba en la capital panameña y que allí se conocieron de manera formal. Una segunda versión estableció que, luego de enterarse de su presencia en un espectáculo que presentó, la propia Martínez se acercó a Perón por su cuenta y le solicitó un trabajo, almorzando con él y luego recibiendo un cuarto dentro del mismo departamento. Finalmente, una tercera versión afirmó que Perón asistió al espectáculo y, satisfecho con este, regaló pequeñas medallas a las bailarinas a modo de felicitación, incluyendo una a Martínez, quien se habría presentado a él después de esto. La mayoría de las versiones coinciden en que Martínez le solicitó trabajar como su secretaria o asistente personal, afirmando que podría hacerlo sin cobrar. A fines de enero de 1956, Perón y Martínez ya habían iniciado una relación íntima y vivían juntos. Al momento de conocerse, Perón tenía alrededor de sesenta años, mientras que Martínez cumplió los veinticinco poco tiempo después de conocerlo.
Tras una breve estadía en Panamá, Martínez acompañó a Perón cuando se encontraban trasladándose a Caracas, Venezuela, el 8 de agosto de 1956, donde mantuvieron una vida modesta debido a las condiciones económicas del exilio. Permanecieron en dicho país durante poco más de un año, cuando una sublevación militar derrocó al gobierno autoritario Marcos Pérez Jiménez en enero de 1958. Perón viajó el 27 de enero de 1958, mientras que Martínez lo hizo días más tarde. Residieron en la República Dominicana durante casi dos años exactos, y el 26 de enero de 1960 se trasladaron hacia España como parte de una maniobra para garantizar su partida por parte del gobierno argentino de Arturo Frondizi, el régimen trujillista y del dictador español Francisco Franco.
Preparación política
Martínez de Perón al momento de conocer al General Perón contaba con escasos conocimientos políticos, estando sus saberes afianzados en materias artísticas y religiosas. Durante los casi veinte años de relación con el general, éste la convirtió en su alumna para que fuera de utilidad en el movimiento peronista, así fue que la adiestró en el uso de las armas de fuego, del telégrafo y de la esgrima, pero principalmente sus enseñanzas fueron sobre historia, filosofía, Derecho argentino y diplomacia. Martínez de Perón fue representante de Perón en las reuniones que él presidía en el exilio con distintas figuras de la política de la época.
Por ello, en la campaña presidencial, Martínez de Perón argumenta no poseer grandes títulos, pero si tener el orgullo de ser la alumna de Perón.
Comienzos en la política
Primer viaje a la Argentina y conflicto con el «peronismo sin Perón»
Tras el derrocamiento de Perón y la proscripción del peronismo de la vida política argentina, el país vivió un período de inestabilidad política persistente, con gobiernos electos y una reforma constitucional cuestionados en su legitimidad (retiro de la Convención Constituyente de 1957 de la UCRI y otros partidos cuestionando su legitimidad, proscripción del peronismo y del comunismo; golpe de Estado contra Frondizi; detención ilegal del presidente Frondizi, anulación por presión militar de las elecciones de 1962, suspensión del Congreso, intervención de las provincias en 1962). Tras la ruptura del Pacto Perón-Frondizi —que había garantizado la elección como presidente de Arturo Frondizi (radical intransigente) con el apoyo del peronismo— la crisis de la restringida democracia se atenuó luego de la elección de Arturo Umberto Illia (radical del pueblo) con un elevado número de votos en blanco, correspondientes al peronismo proscripto y en menor medida al frondicismo y al comunismo.
Martínez de Perón aterrizó en el aeropuerto de Ezeiza el 10 de octubre de 1965, luego de haber tomado un vuelo desde España con escala en Paraguay y permaneció en el país durante ocho meses. El día siguiente de su llegada era feriado para la prensa, por lo que la población no tuvo conocimiento de su llegada sino hasta el 13 de octubre. Al principio, Martínez de Perón se alojó por unos días en un hotel en Recoleta, Capital Federal, donde fue víctima del acoso de grupos antiperonistas en complicidad con la Policía Federal Argentina. Ante esta situación, se trasladó a Luz y Fuerza, Callao al 1700, en la misma ciudad, donde las agresiones continuaron y terminaron convirtiéndose en disturbios esporádicos.
En calidad de delegada personal de Perón y con el objetivo de desbancar al vandorismo, Martínez de Perón participó en más de seiscientas reuniones en todo el país en casi la totalidad de las provincias, manteniendo encuentros con dirigentes de la Resistencia Peronista y propiciando la organización del Partido Justicialista bajo la conducción de Perón. El 17 de abril de 1966 correspondía que se celebraran elecciones para renovar la gobernación de la provincia de Mendoza, que tenía un mandato de tres años distinto al de cuatro empleado por los demás distritos argentinos. El gobierno de Arturo Illia permitió a las distintas facciones peronistas presentarse, y estas concurrieron divididas entre la candidatura de Ernesto Corvalán Nanclares (del Partido Justicialista fundado por Perón desde el exilio el año anterior) y Alberto Serú García (del neoperonista Movimiento Popular Mendocino). Pese a la proscripción, el temor de la élite política y militar del país a una victoria peronista en Mendoza motivaron al gobierno a autorizar la presencia de Martínez de Perón en la Argentina y permitir que hiciera campaña para el justicialismo verticalista, con el objetivo de fomentar una división del voto peronista. En una carta dirigida a Perón, Martínez de Perón se refirió críticamente a Vandor: «Vandor etc. han mostrado la hilacha y no hay que darles tregua porque son una basura». En última instancia, la división del peronismo propició una victoria para Emilio Jofré, candidato del Partido Demócrata provincial, mientras que el justicialismo verticalista, sin embargo, superó al vandorismo en forma aplastante, que se ubicó en cuarto lugar. Al respecto, Martínez de Perón opinó en otra carta: «Hubiera querido brindarte el gobierno de Mendoza pero pienso que es mejor así; lo importante en realidad no era el contubernio sino defenestrar para siempre el cáncer del peronismo».