Sospechas y detención por espionaje
Según el periódico El Independiente, en España se investigaban los movimientos de González al menos desde 2016. A principios de febrero de 2022, cuando se dirigía al este de Ucrania a cubrir la guerra ruso-ucraniana, fue interceptado e interrogado durante varias horas por el Servicio de Seguridad de Ucrania tras grabar imágenes con militares de fondo para una conexión televisiva. Le acusaron de ser un espía ruso y le copiaron los datos de su teléfono. Finalmente no lo arrestaron pero se le instó a salir del país.En días posteriores, agentes del CNI visitaron a familiares y amigos de González, haciendo preguntas sobre su pasado. Regresó a su domicilio en España hasta que el 24 de febrero se inició la invasión rusa de Ucrania. Unos días después volvió a cubrir la crisis de Ucrania desde Polonia, interesado en el flujo de refugiados que estaban huyendo de la guerra.
Es allí, en Polonia cuando Pablo González es detenido en la ciudad de Przemyśl, en la frontera de ese país con Ucrania, en la noche del 27 al 28 de febrero de 2022 bajo la acusación de participar en actividades de inteligencia extranjera contra el país y de ser un agente del Directorio Principal del Alto Estado Mayor (GRU, la inteligencia militar de las Fuerzas Armadas de Rusia). que aprovechaba su condición de periodista para viajar por países europeos y obtener información de espionaje. La acusación podría haber supuesto una condena de hasta 10 años de cárcel según el Código Penal de Polonia.
En los mensajes, que se desconoce a quien los mandaba, pero que según una fuente de dicha organización opositora estaban redactados como informes a sus supervisores en los servicios de inteligencia, solicitaba que se le compensasen todos los gastos asociados a sus intentos de ser parte de la organización de Nemtsova. Este mismo medio presentó también como indicio el descubrimiento de dos reservas en un vuelo interno de Rusia a nombre de González y Sergei Turbin, conocido oficial del GRU, pagadas juntas en una única transacción.
El 22 de noviembre de 2022, se informó de que su mujer pudo visitarlo en la cárcel de Radom donde se encontraba detenido. El 24 de noviembre de 2022, la justicia polaca anunció que se prorrogaba su encarcelamiento otros tres meses más, sin hacer públicas las pruebas que afirmaban tener contra él.
El 15 de noviembre de 2023, se le prorrogó por séptima vez la prisión preventiva. Esto significó dos años de prisión sin haberse establecido fecha de juicio y sin aportación de pruebas a la defensa y la formalización de alguna acusación concreta.
González también había recibido la visita de dos amigos cercanos y de su abogado español. Además, había recibido visitas de algunos familiares cercanos y puntualmente las de sus abogados polacos y las del cónsul español. Previamente, en enero de 2024, el ministro de Asuntos Exteriores español ya había informado de que hasta aquel momento Pablo González había recibido la visita consular número 17 y que se estaban cumpliendo su derecho de comunicación, de visitas consulares, de asistencia letrada y de visitas de sus abogados.
Reacciones a la detención
Desde su detención en el Centro Penitenciario de Radom, permaneció incomunicado, sin posibilidad de tratar con su abogado Gonzalo Boye ni con su familia, lo cual generó críticas de periodistas y políticos españoles hacia las autoridades polacas y al Ministerio de Asuntos Exteriores de España.
El Comité para la Protección de los Periodistas emitió un comunicado el 4 de marzo en el cual expresó preocupación por la detención de Pablo González y solicitó a las autoridades polacas que se le proporcionase acceso adecuado a representación jurídica y a un procedimiento justo y transparente. En octubre de 2024 este comité actualizó el comunicado donde afirmaba que informaciones posteriores sugerían que González había utilizado sus credenciales periodísticas como cobertura para su trabajo para la inteligencia rusa.
La Plataforma para la Protección del Periodismo y la Seguridad de los Periodistas, del Consejo de Europa, publicó el 8 de marzo de 2022 una alerta por la detención. El 16 de octubre de 2024, la desactivó al concluir que los cargos contra Pablo González no estaban relacionados con sus actividades periodísticas.
En julio de 2022, en una entrevista al jefe del servicio de inteligencia exterior británico Richard Moore, este expuso el caso de Pablo González como un ejemplo de la creciente importancia de los agentes ilegales (agentes encubiertos sin inmunidad diplomática) rusos tras la expulsión de unos 400 oficiales de inteligencia que operaban bajo cobertura diplomática.
El 13 de septiembre de 2022, tras 200 días detenido, denunció su situación y sus condiciones de encarcelamiento ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo como una violación de la Convención Europea de Derechos Humanos.Dicho tribunal ha denunciado el mal uso de las autoridades polacas de la detención preventiva que en ocasiones se ha utilizado durante ocho años sin presentar juicio al acusado.
El caso Pablo González en el Parlamento Europeo
El 4 de julio de 2023 durante una jornada celebrada en el Parlamento Europeo bajo el título Journalism is not a crime! (¡El periodismo no es un crimen!) un grupo de periodistas españoles, en representación de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), reclamaron en el Parlamento Europeo, junto al Grupo de Apoyo a Pablo González Madrid, la liberación del reportero español Pablo González. Entre los participantes se encontraba Ohiana Goirena, pareja del periodista detenido, así como el secretario general y la responsable de comunicación de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), Anthony Bellanger y Natalia Queralt, respectivamente. El evento fue impulsado por el europarlamentario de (The Left GUE/NGL), Miguel Urbán (Anticapitalistas (organización política), Ana Miranda (BNG) de The Greens (EFA) y Pernando Barrena (ex parlamentario de EHBildu), con la intención de hacer llegar el caso a Bruselas y romper el desconocimiento que existe sobre el mismo en la Unión Europea. Asimismo, allegados, europarlamentarios y compañeros de profesión reclamaron, en una rueda de prensa dentro del Parlamento, un trato justo para el periodista, además de exponer la cronología de los hechos desde el momento en el que el periodista español es encarcelado en Polonia.
Además, se han realizado diferentes preguntas en el Parlamento Europeo. Entre ellas, la de Idoia Villanueva (Podemos), en cuya respuesta el Comisario de Justicia Didier Reynders señala las Recomendaciones de la Comisión Europea a los Estados miembros sobre trato a los presos, asistencia jurídica y la Decisión Marco del Consejo 2009/829/JAI que permite que un sospechoso detenido sea objeto de una medida de vigilancia en su país de origen hasta que el juicio tenga lugar en otro país, en lugar de ser sometido a prisión preventiva en un país extranjero. Polonia obvió esa posibilidad de expatriación.
Liberación tras un canje histórico con otros presos
El 1 de agosto de 2024, se produjo el canje de González Yagüe. El intercambio tuvo lugar en el aeropuerto de Ankara (Turquía) tras casi 900 días encarcelado y como consecuencia de un acuerdo entre Rusia y otros países europeos en un canje de prisioneros acusados de espionaje, incluyendo ciudadanos estadounidenses detenidos en Rusia. El gobierno ruso liberó a dieciséis prisioneros, entre ellos Vladimir Kara-Murza e Iliá Yashin, el periodista estadounidense Evan Gershkovich y el ex marine Paul Whelan, a cambio de ocho rusos, entre ellos Pablo.
Posteriormente fue trasladado a Rusia y, al igual que Joe Biden y Kamala Harris recibieron a los estadounidenses liberados, el presidente ruso, Vladímir Putin, recibió a cada uno de los liberados personalmente en el Aeropuerto Internacional de Moscú-Vnúkovo. En las imágenes se ve a González notablemente delgado, musculado y con semblante serio, con una camiseta negra con el mensaje en inglés Your Empire Needs You («Tu imperio te necesita») haciendo homenaje a las películas Starwars. En su discurso durante la recepción Putin prometió altas condecoraciones para todos.
Después de su liberación la defensa de González señaló que las autoridades rusas mostraron un «interés real» en resolver el caso y, aunque no se menciona directamente, criticó la actitud del Gobierno español, al afirmar que «Otros, en cambio, han intentado criminalizar a Pablo González, en lugar de defenderlo y proteger sus derechos como periodista». El ministro de Exteriores español venía respondiendo a afirmaciones similares diciendo que seguía muy directamente el caso, procurando que el preso tuviera la mayor comunicación posible y reclamando sistemáticamente a Polonia que presentase las pruebas cuanto antes.
El medio independiente ruso The Insider identificó a una persona con la que González intercambió efusivos saludos en la recepción en Moscú como Oleg Sotnikov, conocido agente de GRU incluido en la lista de los más buscados por el FBI. Según este medio, la familiaridad mostrada entre González y Sotnikov desacredita la interpretación de una liberación humanitaria y da credibilidad a las acusaciones de las autoridades polacas. Por otra parte, el Kremlin no ha mencionado la causa humanitaria y el portavoz presidencial Dimitri Peskov declinó discutir el motivo de la inclusión de González en el canje.
El gobierno polaco afirmó que con la liberación de Pablo, Polonia ganó: «Hemos ganado que somos un miembro leal de la OTAN, un aliado leal de los Estados Unidos, y eso en sí mismo es un valor». La Fiscalía polaca afirmó que no había acusado formalmente al periodista, pero que continuba investigando y que era probable que el juicio se celebrase en rebeldía (sin que el acusado esté presente).
Tras su liberación, González se quejó de haber sido amenazado y torturado en Polonia durante los nueve meses siguientes a su detención, sin que le informaran de los cargos que se le imputaban y sin que se le diera la oportunidad de hablar con un abogado. Sin embargo, la defensa de Pablo González sí conocía el delito del que se le acusaba desde los primeros días tras la detención. Pablo perdió 20 kilos durante su encarcelamiento y, tras recuperarse en Rusia, afirmó que le gustaría regresar al País Vasco. Para ello tendrá que renovar su documento de identidad y pasaporte de España, ya que Polonia no le devolvió estos documentos cuando fue liberado.
Situación tras la liberación
El 14 de agosto de 2024, la fiscalía polaca presentó una acusación formal por el delito de espionaje, por la que el acusado podría afrontar penas de entre 3 y 15 años. Según el código penal polaco el juicio podría celebrarse en ausencia. Así mismo anunció el inicio de una investigación contra la periodista polaca Magdalena Chodownik, colaboradora de medios internacionales como France24, por colaboración con el periodista ruso español. En marzo de 2025 se suspendió el procedimiento ante la improbabilidad de que el acusado se presentase,pero en abril de 2026 se reactivó mediante una orden de detención provisional, lo que abre las puertas a la posterior emisión de una orden de busca y captura internacional.
A mediados de octubre de 2024, la cadena de televisión Antena 3 afirmó que Pablo Gonzalez era un agente del GRU desde al menos 2015, concretamente en la línea N de esta organización. Según dicho medio de comunicación, su tarea consistía en identificar y señalar personas y lugares de interés que pudieran convertirse en objetivos del Kremlin. Según estas informaciones, Pablo González recibía sus instrucciones en Estambul y utilizaba incluso sus relaciones sentimentales para obtener los datos que buscaba. El medio The Guardian, plantea que Pablo González posiblemente era en principio un periodista genuino que en un momento dado fue reclutado por Rusia como informador.