José Antonio Ortega Lara (Montuenga, pedanía de Madrigalejo del Monte, Burgos, 1958) es un funcionario de prisiones español retirado que permaneció secuestrado 532 días por la organización terrorista ETA entre 1996 y 1997. Es maestro y licenciado en Derecho. Fue militante del Partido Popular entre 1987 y 2008. Actualmente vive en Burgos. El 16 de enero de 2014 presentó, como miembro del Comité Ejecutivo Provisional, el partido político Vox junto con otros exmilitantes del Partido Popular.
Secuestro
El 17 de enero de 1996 José Antonio Ortega Lara fue secuestrado en el garaje de su casa en Burgos cuando volvía de su trabajo en el Centro Penitenciario de Logroño. Días más tarde, ETA se hizo responsable del secuestro, el segundo que mantenía en esos momentos (José María Aldaya estaba secuestrado desde el 8 de mayo de 1995), y exigió para su liberación el traslado de los presos de la organización a cárceles vascas. Cuando Ortega Lara le preguntó a sus secuestradores por qué lo secuestraron, ellos le dijeron: «Estás arrestado por ser un miembro del aparato represor». El 1 de julio de 1997 la Guardia Civil lo localizó en un zulo de Mondragón 43°03′32.2″N 2°29′31.4″O después de pasar 532 días encerrado en él. En la misma operación policial, en la que intervinieron más de sesenta agentes, fueron detenidos sus cuatro secuestradores. La operación fue compleja, pues tras horas de registro en la nave industrial donde se encontraba retenido, los agentes no consiguieron dar con el escondite, y cuando el juez Baltasar Garzón estaba a punto de cancelar la operación, la insistencia del capitán Manuel Sánchez Corbí, jefe del operativo, en que el funcionario tenía que estar allí, dio como resultado el hallazgo de un mecanismo que desplazaba una máquina que se encontraba tapando la entrada al zulo.
Las condiciones de su secuestro fueron penosas: el zulo en el que se hallaba, muy húmedo (pues se encontraba a pocos metros del río Deva), sin ventanas y situado bajo el suelo de una nave industrial, tenía unas dimensiones de 3 metros de largo por 2,5 de ancho y 1,8 m de altura interior. Ortega Lara sólo podía dar tres pasos en él. Disponía de la luz de una pequeña bombilla y, como no podía salir del habitáculo, recibía dos marmitas; una para hacer sus necesidades y otra para asearse. Los secuestradores le entregaban una bandeja con un vaso de agua y un plato con frutas y verduras tres veces al día. Recibía el periódico a diario y medicinas cuando las requería, también poseía un walkman y libros. Según el propio Ortega Lara, la relación con sus secuestradores fue variando, de compartir conversaciones políticas cordiales a carecer de trato. En el momento de su rescate, Ortega Lara había perdido 23 kilos, masa muscular y densidad ósea. Sufría de trastornos del sueño, estrés postraumático, ansiedad y depresión.