Infancia y juventud (1960-1986)
José Luis Rodríguez Zapatero nació en Valladolid el 4 de agosto de 1960 en el seno de una familia acomodada, natural de León. Su padre, Juan Rodríguez García-Lozano (La Pola de Gordon, 20 de agosto de 1926 - San Andrés del Rabanedo, 13 de octubre de 2026), fue abogado. Su madre, María de la Purificación Zapatero Valero, murió el 30 de octubre del año 2000 debido a una grave enfermedad. Su abuelo paterno, Juan Rodríguez Lozano, capitán del ejército durante la segunda república, fue ejecutado por los sublevados el 18 de agosto de 1936 en el barrio de Puente Castro de León, durante la guerra civil española, por negarse a participar en la sublevación en León. El testamento del capitán Rodríguez Lozano, escrito antes de su fusilamiento en el campo de concentración de San Marcos, es citado por Rodríguez Zapatero como uno de los motivos que le hicieron entrar en política. Fueron sus abuelos maternos el doctor Faustino Zapatero Coronel, pediatra en Valladolid, y Natividad Valero Asensio, fallecida el 28 de julio de 2006 a la edad de 103 años. Rodríguez Zapatero creció en León. Estudió primaria en el Colegio Discípulas de Jesús, de León (1966–1970), y bachillerato y COU en el centro privado Colegio Leonés (1970-1977). De niño veraneaba en Luanco o en Gijón (Asturias).
El 15 de agosto de 1976, antes de la legalización de los partidos políticos, asistió a un mitin de Felipe González en Gijón, en el que se despertó su vocación política. Se afilió a las Juventudes Socialistas y al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en 1979, al poco de cumplir la mayoría de edad, y fue secretario de la organización juvenil en León.
En el deporte, Rodríguez Zapatero es un gran aficionado al fútbol; su equipo de fútbol favorito es el Fútbol Club Barcelona, aunque destacó más como jugador de baloncesto. Otra afición suya era pescar; frecuentaba los ríos Porma y Órbigo. Además es un gran aficionado a la lectura de literatura hispanoamericana, en particular de Jorge Luis Borges.
Según las propias declaraciones de Rodríguez Zapatero: «Mi familia, de nombre Zapatero, es de ascendencia judía», probablemente de una familia de judeoconversos.
Estudió Derecho en la Universidad de León.
Rodríguez Zapatero obtuvo la licenciatura en 1982, con una tesina sobre el Estatuto de Autonomía de Castilla y León. Después de licenciarse, Rodríguez Zapatero fue contratado como profesor colaborador de Derecho Constitucional en la misma Universidad (1983-1986). Las sucesivas prórrogas que solicitó por motivos académicos le permitieron librarse del servicio militar obligatorio.
Inicios de su carrera política (1986-2000)
En 1986 obtuvo un escaño en el Congreso (legislatura 1986-1989) por León, convirtiéndose en el diputado más joven de la cámara y permaneciendo hasta 2011 como diputado. Las sucesivas prórrogas del servicio militar obligatorio por razones de estudios terminaron por excusarle de este al ser elegido. En el Congreso de los Diputados formó parte sucesivamente de las comisiones de Justicia e Interior, Constitucional, del Defensor del Pueblo y de Administraciones Públicas, en la que era portavoz de su grupo.
La sorprendente elección de Rodríguez Zapatero para la Secretaría General de la Federación Socialista Leonesa (FSL) el 19 de junio de 1988, en el V Congreso del PSOE provincial celebrado en Astorga, fue ligada por los medios de comunicación a un pacto entre los hombres fuertes y facciones del socialismo leonés, caracterizado por los enfrentamientos internos, la tradición sindicalista y un fuerte apego al obrerismo minero. Su reconocida capacidad para limar las discrepancias ideológicas y personales entre sus compañeros y sosegar los ambientes crispados iba a ser el mejor instrumento en la promoción política de quien todavía era en Madrid un diputado absolutamente anónimo.
Rodríguez Zapatero fue reelegido secretario general con el 68 % de los votos en el VII Comité Regional leonés celebrado en julio de 1994. En las elecciones generales de 1996 Rodríguez Zapatero mantuvo su escaño en el Congreso de los Diputados, siempre por León. Al año siguiente Rodríguez Zapatero fue nuevamente reelegido secretario general del PSOE de León, y entró también como vocal en la Ejecutiva Federal, máximo órgano del partido.
Rodríguez Zapatero no se adscribía, al menos expresamente, a ninguna corriente interna; su aparente neutralidad continuó tras el XXXIV Congreso, del que salió convertido en uno de los 33 miembros de la nueva Comisión Ejecutiva Federal (CEF), como titular de una de las vocalías. El 16 de noviembre de 1997 el VIII Congreso del PSOE leonés le confirmó como secretario general regional.
El 12 de marzo de 2000, el PSOE perdió sus segundas elecciones generales consecutivas contra el PP de José María Aznar. Rodríguez Zapatero mantuvo su acta de diputado, pero el Partido Socialista Obrero Español obtuvo solamente 125 escaños, 16 menos que en las elecciones generales de 1996.
La plataforma Nueva Vía
Rodríguez Zapatero decidió que optaría a dirigir el PSOE durante el XXXV Congreso Federal de junio de 2000, tras la dimisión de Joaquín Almunia. Impulsó una nueva corriente dentro del partido, más centrista y a la vez más liberal, llamada la Nueva Vía. El proyecto Nueva Vía, más perfilado en lo programático que en lo ideológico, evocaba la Tercera Vía (Third Way) del primer ministro laborista británico Tony Blair y también el Nuevo Centro (Neue Mitte) del canciller socialdemócrata alemán Gerhard Schröder, los cuales pivotaban en nociones tales como el pragmatismo y la eficiencia a la hora de revisar las relaciones entre Estado y ciudadanía, y de asumir con naturalidad los imperativos de la economía del libre mercado en las sociedades contemporáneas. Por la misma razón, la propuesta de Rodríguez Zapatero parecía alejarse del socialismo más clásico que caracterizaba, por ejemplo, al primer ministro francés Lionel Jospin, quien se distanció de las tesis de sus colegas de Londres y Berlín.
El 25 de junio de 2000, Rodríguez Zapatero anunció su intención de presentar su candidatura para la secretaría general en una reunión en León. En su discurso, hizo una declaración de principios:
Construir una sociedad que acepte a todos los inmigrantes.
Dar prioridad a la educación y crear empleo estable.
Promover la cultura.
Convertir a España en un país admirado por ayudar a los más necesitados.
Ayudar a éstos con iniciativas de calidad.
Fomentar la democracia, adecentar la política y promover los valores por encima de los intereses coyunturales.
Compitió por la secretaría general con José Bono, Matilde Fernández y Rosa Díez. Rodríguez Zapatero era el «candidato sorpresa», y los críticos señalaban su inexperiencia, mientras que los que le apoyaban indicaban que era la figura reformista que necesitaba el PSOE. El 22 de julio Rodríguez Zapatero ganó por un escaso margen (de 995 sufragios, obtuvo 414 apoyos; José Bono consiguió 405). Esta inesperada victoria se produjo gracias al apoyo del PSC.
Líder de la oposición (2000-2004)
La elección de Rodríguez Zapatero supuso un verdadero relevo generacional en el PSOE. El dirigente leonés había conseguido unificar el partido, cerrar la grave crisis que arrastraba desde hacía cuatro años por las luchas de banderías y el vacío de liderazgo, y presentar a la militancia un proyecto esperanzador.
Como líder de la oposición, Rodríguez Zapatero declaró que sería constructivo y no intentaría dañar al Gobierno; incluso acuñó la expresión «oposición tranquila». Su estrategia de oposición se basó en proponer varios pactos al partido en el gobierno en temas fundamentales de Estado, el terrorismo en particular. De esta forma el Pacto Antiterrorista fue una de esas propuestas formuladas por el PSOE bajo la dirección de Rodríguez Zapatero. Este perfil de opositor moderado no fue bien comprendido por algunos sectores del partido, empeñados en la confrontación. No obstante, los sondeos de opinión y las encuestas revelaron una recuperación progresiva de las expectativas de los socialistas.
Confrontación con el Gobierno
Rodríguez Zapatero fue cambiando progresivamente su discurso a medida que avanzaba la legislatura. El Gobierno de José María Aznar contaba con mayoría absoluta en la VII legislatura, y durante la misma la adopción de normas polémicas en los terrenos social y laboral (reformas de la Ley de Extranjería y de la protección del desempleo, leyes orgánicas de Calidad de la Educación, LOCE, y de Universidades, LOU), conllevó que el enfrentamiento entre oposición y Gobierno se endureciera.
El primer enfrentamiento político serio de Zapatero con el Gobierno llegó a causa de la petición de una reducción de impuestos para compensar el aumento del precio del crudo. A finales del mismo año, la enfermedad de las vacas locas volvió a la actualidad después del brote de 1996. Zapatero criticó en varias ocasiones la política del Gobierno respecto a la crisis, argumentando que estaba fuera de control. Zapatero pidió la creación de una comisión interministerial junto con otras 10 medidas para afrontar la crisis.
En 2000 el submarino nuclear británico Tireless atracó en Gibraltar para reparar su reactor. Zapatero criticó que no se presionara al Gobierno británico para que retirase el submarino, que abandonó el peñón un año después. El 19 de diciembre de 2001 viajó a Marruecos después de que el Gobierno alauí expulsara al embajador español en Rabat, en un gesto criticado por el Gobierno del Partido Popular. Zapatero argumentaría que el viaje tenía por objeto reducir la tensión entre ambos países.
Zapatero mostró su desacuerdo ante la posición de apoyo activo por parte del Gobierno del PP a la invasión de Irak, impulsada por los Estados Unidos y Reino Unido. En este asunto la oposición de Zapatero fue mucho más dura.
Irak y la política exterior
Los sondeos de opinión arrojaban en 2003 que una mayoría de los votantes españoles estaba en contra de la invasión de Irak de 2003. Como varios gobernantes europeos, Zapatero consideraba que un ataque armado no autorizado por las Naciones Unidas sería ilegal y se opuso al concepto de guerra preventiva.
La primera fricción de Zapatero con Estados Unidos tuvo que ver también con su postura sobre la guerra. El 12 de octubre de 2003, durante el desfile del Día de la Hispanidad, Zapatero no se levantó al paso de la bandera estadounidense. Izquierda Unida, en cambio, apoyó a Zapatero, compartiendo la idea de no «arrodillarse» ante la política exterior de Estados Unidos.
En su programa electoral, Zapatero aseguró que retiraría las tropas españolas desplazadas a Irak si antes de junio de 2004 no se conseguía una resolución de la ONU que lo apoyara.