Inicios en política
Subsecretaria de Justicia
Próxima al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), en 1993 fue nombrada por el Consejo de Ministros subsecretaria del Ministerio de Justicia de España, a propuesta del titular del departamento, Juan Alberto Belloch. Al tomar posesión del cargo, estableció como una de sus prioridades la aplicación de juicios rápidos en el ámbito estatal.
Secretaria de Estado de Interior
Entre 1994 y 1996 fue secretaria de Estado del Ministerio del Interior, convirtiéndose en la número dos del ministro de Justicia e Interior Juan Alberto Belloch en la última legislatura del Gobierno socialista de Felipe González.
Durante su etapa como secretaria de Estado del Interior, Robles impulsó la investigación del secuestro y asesinato de José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala, además de retirar los fondos de la guerra sucia del GAL para José Amedo y Michel Domínguez y ordenar la busca y captura de Luis Roldán.
Vuelta a la judicatura
Tras abandonar sus cargos políticos, en 2001 fue nombrada jueza de lo Contencioso-Administrativo en la Audiencia Nacional. En 2004, fue promovida a la categoría de magistrada del Tribunal Supremo.
De septiembre de 2008 a diciembre de 2013 fue vocal del Consejo General del Poder Judicial —elegidos por mayoría de tres quintos en los plenos del Congreso y el Senado—, destacando por ser una de las vocales más activas.[cita requerida] Votó a favor de la destitución de su presidente y del Tribunal Supremo Carlos Dívar a causa de la polémica surgida por haber aceptado invitaciones para viajar a Marbella.
Robles es miembro de la asociación Jueces para la Democracia (JpD) y participa activamente en los congresos y reuniones de la asociación.
Caso Garzón
En marzo de 2010, Margarita Robles, junto con los conservadores Fernando de Rosa Torner y Gemma Gallego Sánchez, fue recusada como vocal del Consejo General del Poder Judicial por Baltasar Garzón, el magistrado de la Audiencia Nacional que comenzó la investigación del caso Gürtel y que en ese momento estaba siendo acusado de parcialidad por el Partido Popular por sus investigaciones en el caso. Garzón, en un escrito dirigido a la Comisión Permanente del CGPJ, solicitó que estos tres magistrados fueran apartados de sus vocalías, justificando la recusación de Robles en sus desencuentros años atrás, cuando Robles era la secretaria de Estado de Interior de Felipe González y Baltasar Garzón investigaba el caso de los GAL y el de los fondos reservados. Garzón solicitaba a Robles su abstención en la votación. Finalmente, Robles se abstuvo en la votación de abril de 2011 en la el CGPJ decidió apartar al juez Garzón de sus funciones.
El día 25 de junio de 2017, en una entrevista en La Sexta, el excomisario Villarejo la acusó de haberle encargado un informe contra Garzón.
Regreso a la política activa
En mayo de 2016 dio el salto a la política anunciando que sería la número dos de la lista del PSOE por Madrid encabezada por Pedro Sánchez, para las elecciones generales del 26 de junio.
Robles había solicitado una excedencia como magistrada del Tribunal Supremo; pero el 19 de mayo la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial acordó en una reñida decisión por cuatro votos a tres que la excedencia supone la pérdida de condición de magistrada del Supremo.
Margarita Robles fue una de los quince diputados que votaron no en la segunda sesión de investidura de Mariano Rajoy para la decimosegunda legislatura del Gobierno de España el 29 de octubre de 2016. El 18 de junio de 2017, tras el XXXIX Congreso del PSOE, Robles fue elegida como portavoz del grupo parlamentario socialista en el Congreso de los Diputados, sustituyendo a José Luis Ábalos.
Ministra de Defensa
El día 6 de junio de 2018 el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien había asumido el cargo el día 2 del mismo mes al prosperar la moción de censura contra Mariano Rajoy, hizo pública la propuesta de Margarita Robles para el cargo de ministra de Defensa, quien prometió el cargo al día siguiente en el Palacio de la Zarzuela. El 15 de junio renunció a su escaño en el Congreso.
El 30 de enero de 2019 estuvo de visita con Felipe VI en Irak como ministra de Defensa con motivo del 51 cumpleaños del rey ante el contingente de más de 300 militares españoles de la base Gran Capitán de Besmayah.
Concurrió como cabeza de lista del PSOE por Ávila a las elecciones generales de abril de 2019 y repitió en las elecciones generales de noviembre, siendo reelegida. En febrero de 2020 renunció a su escaño junto a otros ministros socialistas para centrarse en la acción de gobierno, como ya había hecho en 2018. En enero de ese año fue ratificada como ministra de Defensa.
El 1 de diciembre de 2019, tras el nombramiento de Josep Borrell como alto representante para la Política Exterior de la UE, se hizo cargo también, en funciones, de la gestión del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación hasta la formación del nuevo Gobierno. Cesó como tal en enero del año siguiente, tras el nombramiento de Arancha González Laya como nueva ministra de Exteriores.
A finales de 2023 volvió a ser ratificada para su cargo al frente del Ministerio de Defensa, siendo la segunda persona que más tiempo ha estado a la cabeza de este departamento desde Narcís Serra, que estuvo casi nueve años entre 1982 y 1991. Se mantuvo, durante toda la presidencia de Sánchez, como la ministra mejor valorada del Ejecutivo.
El 27 de marzo de 2026, tras la salida del Gobierno de María Jesús Montero, Robles se convirtió en la ministra con más tiempo en el cargo en toda la democracia. Además, fue uno de los tres únicos ministros —junto a Fernando Grande-Marlaska y Luis Planas— en acompañar a Pedro Sánchez de forma ininterrumpida desde el inicio de su presidencia en 2018.
Programas militares y aumento presupuestario
Durante los primeros meses al frente del Departamento de Defensa, Robles autorizó numerosos programas militares, tales como el aumento en el techo de gasto de los submarinos S-80 por valor de 1800 millones de euros, hasta los casi 4000 millones, u otros 1060 millones para la modernización de los Boeing CH-47 Chinook del Ejército de Tierra. Con estos y otros programas de armamento, así como de construcción de satélites militares, en sus primeros meses el departamento comprometió casi cinco mil millones de euros. El 4 de septiembre de 2018, el ministerio anunció que estaba estudiando cancelar un megacontrato con Arabia Saudí consistente en cuatrocientas bombas guiadas por láser, debido a la sospecha de que podían ser utilizadas en la guerra de Yemen. Sin embargo, días más tarde, el ministro de Exteriores, Josep Borrell, confirmó que el contrato seguiría su curso para evitar un posible conflicto diplomático que pudiera poner en riesgo los contratos de este país con Navantia, con un valor de dos mil millones de euros.
En octubre de ese año se descubrió el asesinato del periodista saudí Yamal Jashogyi. Este hecho provocó que algunos países europeos, como Alemania, cancelasen sus contratos militares con el reino saudí y solicitaran que otros países hicieran lo mismo, petición rechazada por diversos países, entre ellos España. Un mes más tarde, el Reino de Arabia Saudita y el Reino de España crearon una empresa conjunta para la fabricación de cinco corbetas.
El 14 de diciembre de 2018, el Consejo de Ministros aprobó el plan militar del departamento de Robles, que ascendía a 7300 millones de euros. Entre los principales programas, estaban la construcción de las fragatas F-110, los blindados 8x8 Piraña, así como la modernización de los Eurofighters, entre otros.
El 30 de enero de 2019, Robles acompañó al rey Felipe VI en su viaje a Irak con motivo del 51 cumpleaños del soberano. En dicho viaje, visitaron el contingente español desplegado en la base militar Gran Capitán.
El 23 de marzo de 2021, el Consejo de Ministros, a propuesta de la ministra, aprobó aumentar el salario al personal militar. Se trató de la primera subida salarial a este personal desde 2005. Meses después, el 29 de junio de ese año, el Consejo de Ministros autorizó tres nuevos proyectos para fortalecer el sector aeronáutico. En concreto, se aprobó la financiación de la segunda fase del Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS), la adquisición de tres aviones A330 MRTT para el Ejército del Aire y, conjuntamente con el Ministerio del Interior, la adquisición de helicópteros H135 y H160; todo ello valorado en más de 3500 millones de euros.
En octubre de 2021 el Gobierno autorizó la construcción del Poseidón (A-21), un buque de intervención subacuática para sustituir al viejo Neptuno (A-20). En diciembre de 2021 el Gobierno, continuando con sus acuerdos de 2018, aprobó la financiación del Programa Halcón, consistente en adquirir 20 Eurofighters para sustituir a los F-18 de la Base Aérea de Gando, y la adquisición de los 36 helicópteros H135.
Tras la invasión rusa de Ucrania, y con el objetivo de cumplir a largo plazo con las promesas hechas a la OTAN de alcanzar el 2 % del PIB en defensa, el departamento diseñó un aumento de más de dos mil millones de euros brutos para el ejercicio 2023.
Entre julio y septiembre de 2023, mientras el segundo Gobierno de Pedro Sánchez se encontraba en funciones, el Consejo de Ministros autorizó inversiones militares por valor de 12 800 millones de euros. Entre los programas aprobados más importantes, se encontraban el desarrollo de un nuevo lanzacohetes SILAM, la actualización de las baterías NASAMS, la adquisición de misiles Spike, la adquisición de drones Sirtap, la ampliación del Programa Halcón para adquirir otros 25 Eurofighter, la adquisición de 16 C-295, así como el desarrollo del nuevo VAC, la actualización de los Leopardo 2E y la adquisición de nuevos buques para la Armada: dos hidrográficos y dos BAM. También se aprobó la adquisición de otros dos buques de transporte logístico, uno para el Ejército y otro para la Armada.
Siguiendo con la tendencia de los últimos años, en abril de 2025 el Gobierno transfirió al Ministerio de Defensa casi 2150 millones de euros de partidas no utilizadas de los presupuestos generales del Estado, al objeto de aumentar el gasto y así satisfacer compromisos militares adquiridos.
COVID-19
En marzo de 2020, el presidente del Gobierno la designó como una de las cuatro autoridades delegadas encargadas de la gestión directa de la crisis sanitaria del COVID-19. Para esta misión, bajo su dirección, Robles designó al JEMAD, Miguel Ángel Villarroya Vilalta, como mando único de todas las medidas que su departamento ejecutase.
Durante la crisis sanitaria, su departamento desplegó principalmente a la Unidad Militar de Emergencias, que se encargó de la desinfección de miles de residencias así como otros lugares públicos como estaciones de tren, puertos y aeropuertos. A la par, también se desplegaron diferentes unidades de policía militar, naval y aérea para colaborar con las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado en tareas de seguridad pública.
A finales de marzo, Robles denunció públicamente que se habían encontrado ancianos abandonados, y en ocasiones muertos, en algunas de las residencias que la UME había desinfectado. El jefe de la Unidad Militar de Emergencias, Luis Manuel Martínez Meijide, afirmó poco después que estos casos eran «muy puntuales».
El 27 de abril, Robles compareció en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados para explicar la gestión que su departamento estaba llevando a cabo. Margarita Robles alabó la tarea de las Fuerzas Armadas, a las que atribuyó todos los aciertos, y asumió «exclusivamente» todos los errores que se hubieren cometidos como propios.